La presencia de lo infinito

 

“Tal vez los hechos más sorprendentes y más reales nunca se hayan comunicado […] Es algo

tan intangible e indescriptible como los matices de la mañana o de la tarde”

H.D. Thoreau.

 

Esta serie de montajes fotográficos no son panorámicas de 360º que recogen un instante de lo que ocurre, sino de fotografías tomadas en un rango de varias horas de y desde distintos lugares, uniendo así lo que ocurre en un amplio margen de tiempo.

En mi intento de hablar de las sensaciones que genera el clima, el ambiente y el paisaje y de transmitir esa vivencia, consigo únicamente suplantarlas a través de una mediación tecnológica obteniendo nada más que una minúscula reverberación.

 

No sentimos la luz, ni olemos el aroma matinal ni la tierra mojada, la humedad y el frío no entra por nuestros poros, el viento no nos arrastra y no conseguimos ser uno con el paisaje.

Me encuentro con la incapacidad, con ese disgusto con la palabra, con el lenguaje y con la capacidad intelectual que relata Lord Chandos en su carta porque no puede penetrar en el interior de las cosas.

Irónicamente escribe su última carta, para decir que no va a volver a escribir, utiliza la palabra para decir que ésta es incapaz de expresar nada y para expresar ese estado del que dice es incapaz de hablar.

Y yo me encuentro en la misma situación. Por ello, como en la carta, propongo estos montajes fotográficos con la misma contradicción. Quiero que esa falta de experiencia y esa incapacidad para sentir aquello que se ofrece sea evidente, señalando que hay algo que se nos escapa, la experiencia. Las sensaciones no visuales a las que hacen referencia pretenden potenciar aquello que no podemos obtener a través de la imagen, aquello que no podemos asir.

 

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The presence of the infinite

 

“Perhaps the facts most astounding and most real are never communicated by man to man.

The true harvest of my daily life is somewhat as intangible and indescribable as the

tints of morning or evening”

H.D. Thoreau

 

This series of photomontages are not 360 degrees panoramic collecting a moment what happens, but photographs taken over a range of several hours to and from different places, thus linking what happens in a wide range of time.

In my attempt to talk about the feelings generated by the climate, the environment and the landscape and to transmit this experience, I only supplant them through a technological mediation getting nothing but a tiny reverberation.

 

We don´t feel the light or the morning scent or the wet soil, the moisture and cold don´t enter by our pores and the wind does not get dragged us. We can´t become one with the landscape.

I find myself with the inability of the artwork to give us that experience, to give us that contact, to make us feel that climate. It's that dislike with the word, the language and the intellectual capacity that Lord Chandos describes in his letter because it can not penetrate the interior of things.

Ironically he wrote his last letter to say he is not going to write again, he uses the word to say that words are unable to express anything and to express that state he says is unable to speak.

And I find myself in the same situation. Therefore, as in the letter, I propose these photographic montages with the same contradiction. I want that inexperience and inability to feel that what is offered is obvious, so there is something to be noted that escapes us, to mark the extinction of experience.

The non-visual sensations that the titles refer aim to promote what we can not get through the image that we can not grasp.

 

Héctor Hernández